Después de visitar la cueva de mármol, no dudé en dirigirme a la cueva Emine Bayir Hasar. Mientras más recorría Crimea, más me impresionaba. Aquí hacía más frío que en la cueva anterior, y también alquilaban chaquetas y todos los equipos necesarios, fue muy divertido. Otra vez lo digo, me siento feliz de haber llevado mi cámara, ya que era un paseo de vacaciones y no pensaba llevarla conmigo.

La Nikon estaba congelada, igual que todos los turistas jejeje. Adentro de la cueva había varios pozos de agua, y uno de ellos era para pedir deseos. Pero claro, teníamos que tirar dinero. Y la guía nos dijo que si tirábamos más dinero tendríamos más posibilidades de que nuestros deseos se cumplieran, un poco sospechoso. El dinero que se recauda se usaría para el mantenimiento de la cueva, supongo El recorrido fue de unos 700 metros y la excursión duró aproximadamente media hora.